Alonso

Fui adoptado a los 3 meses de nacido por una familia cristiana, llena de amor, conocedora de la Biblia, desde muy pequeño fui llevado a la iglesia y a la Escuela Dominical y siendo pequeño me enseñaron que debía “aceptar a Cristo en mi corazón” para ser salvo y lo hice. Conforme fui creciendo, aprendí de las historias de la Biblia y demás, pero a su vez noté que tenía una atracción por ver material pornográfico y de índole sexual. Poco a poco fui envolviéndome más y más y pues el material estuvo cada vez más accesible y fue así como empecé a alimentar mi lujuria a una temprana edad, estuve envuelto en esto por unos 9 años. Siempre supe que mi vida era una mentira, y que por más que profesara ser Cristiano, era tan perdido e infeliz como cualquier otra persona que no iba a la iglesia. Las fiestas, el estudio y el trabajo me ayudaban a evitar pensar en este asunto.

Pasé unos 3 años más dominado por la bulimia y la inmoralidad sexual. En todo este tiempo caí con muchachas en el engaño de seguir “técnicamente virgen”, y a causa de esto lastimé a varias jóvenes. Envuelto en todo esto, no sabía qué hacer, muchas veces traté de salir de esto solo, por mis fuerzas pero nunca lo logré, fracasaba una y otra vez, sabía que me estaba matando poco a poco. No obstante seguía aparentando estar espiritualmente bien pues no quería que nadie se me acercara a juzgarme en la iglesia, ya que yo “servía” como guitarrista en el grupo de música.
A mis 25 años mi Señor utilizó una situación bien difícil que me llevó a clamar de forma desesperada, a rendirme, a reconocer que mi vida era un engaño y que ya no podía seguir así, y fue durante ese tiempo de clamor que Dios me llevó al sitio de Libres en Cristo, donde desde el primer día empezó mi proceso de liberación y renovación por el poder del Espíritu Santo a través de Su Palabra.

Doy gloria a mi Señor, mi Rey y Salvador porque ahora soy libre de la impureza sexual y de la bulimia. Dios usó cada consejo de mi mentor, el pastor Alexander León, predicaciones de Paul Washer y desde luego las 60 lecciones bíblicas, para darme la libertad. Puedo testificar que Dios está vivo, que me ama, que me rescató y que me está ayudando a caminar, que es el único que me sostiene día a día. Ahora sé que soy su hijo y que Él es mi Padre amoroso que me sacó del hueco de la desesperación, que por pura gracia y misericordia me salvó y no dejó que siguiera perdido. Ahora puedo servirle en la congregación a la que él me trajo con una consciencia limpia. Agradezco en gran manera a mi mentor, por su paciencia, por su dedicación, por sus oraciones, por su testimonio y por su gran entrega a este ministerio. Amigo o amiga, si usted está atrapado en cualquier vicio o hábito pecaminoso, por más grave o fuerte que sea, tenga seguridad que Dios es el único que puede libertar, Él es el único que puede romper las cadenas del pecado.

Clame a Dios con todas sus fuerzas, ríndase a él, porque él prometió en su Palabra que Juan 8:36 Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.

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